Métrica #12: Las Cantantes Blancas

Publicado en Métrica #12 de Octubre de 2008

Por Jorge Velasco

Cuando se escucha la frase “cantantes de jazz” las sinapsis de las formaciones más primitivas de nuestro cerebro se disparan con los nombres de la santísima trinidad: Ella Fitzgerald, Sara Vaughan y Billie Holiday. Este dossier plus de Métrica pretende a contramano del black power confirmado por la elección de Barak Obama, estimular otras neuronas que contienen, y si no es así, contendrán de hoy en más, aquellas cantantes blancas que, sobre todo en los ´40, ´50 y ´60 aportaron al gran songbook americano, no sólo sus magníficas voces sino también vidas a veces tan negras como las de las estrellas ya nombradas. Tormentosas relaciones sentimentales, enfermedades, drogas, cárcel y, a diferencia de sus colegas negras, una inserción inédita en radio, cine y televisión.

En esta humilde recopilación, seguramente alguien se me quedará en el olvido, como toda memoria que se precie pretende abarcar a las pioneras, dejando de lado cantantes blancas de jazz no americanas y a sus herederas de hoy día, probable objeto de otro dossier.

En esta edición de Métrica, por una cuestión de espacio, presentamos a las seis primeras cantantes:


1) Lee Wiley

Nacida en Fort Gibson, Oklahoma, el 9 de octubre de 1908, descendiente de la tribu cherokee por parte de su madre (casada con un misionero inglés), detalle que durante su paso por New York le valió los apodos de “Pocahontas” y “La princesa india”. Escapó de su hogar a los diecinueve años y empezó a cantar en las radios de Saint Louis y Chicago. En la ciudad de los vientos se convirtió en la protegida del conductor, violinista y arreglista Victor Young, que estaba inserto en el mundo de las grabaciones y de la radio. En los ´30 se instala en NY cantando con la orquesta de L. Reisman en el Central Park Casino y se convierte en una favorita de los programas de radio no sólo como cantante sino también como actriz dramática. Tan dramática como los incidentes de su vida: una ceguera temporal a raíz de una caída cabalgando y una tuberculosis que la lleva a retirarse a Arizona con su madre para recuperarse; luego, a Beverly Hills, California. Un año después retoma su carrera radiofónica en Los Ángeles y vuelve a NY donde aparece en la CBS y trabaja en los cafés más elegantes de la ciudad acompañada por el genial trompetista Bunny Berigan.

En 1939 graba un 78 rpm con ocho canciones de George Gershwin; el éxito la lleva a grabar una serie de discos con canciones de Cole Porter (1940), Rodgers y Hart (1940-1954), Harold Arlem (1943) e Irving Berlin (1951). Estos influyentes discos lanzan el concepto de songbook que tan maravillosas consecuencias va a generar a futuro. En 1943 se casa con el pianista Jesse Stacey con cuyo trío grabaría.

Sensual e inalcanzable, sofisticada y cálida, fue la primera cantante que grabó las canciones de la generación dorada de Broadway, que eran bastantes remisos a las versiones jazzistícas, pero con su encanto y su acento mezcla de Oklahoma con Park Avenue y la 52th, se ganó la admiración de los círculos blancos del jazz y los clubs de alta sociedad neoyorkina. Se convirtió en favorita de los hermanos Gershwin y fue aplaudida por el mismísimo Cole Porter.

En 1963 se realiza un biopic televisivo llamado “Something about Lee Wiley” personificada por la actriz Piper Laurie, con músico de la categoría de Benny Carter, Jack Sheldom y Buddy Collette, que tuvo difusión mundial.

Sus pocas grabaciones agregaron más sustancia al mito. Lee Wiley muere de cáncer de colon el 11 de diciembre de 1975.

Discografía:

The Complete Golden Years Studio Sessions: Manhattan Nights.

Caja de cuatro cds que reúne grabaciones entre 1931 y 1951, acompañada por músico de la talla del ya mencionado Berigan, los hermanos Dorsey, Glenn Miller, Benny Goodman, Fats Waler y muchos más.

2) Peggy Lee

Seguimos con esta cantante porque es la representante más destacada de la influencia de Lee Wiley.

Nacida como Norma Dolores Egstrom, el 26 de mayo de 1920 en Jamestown, un pueblo rural en North Dakota; hija de Marvin, un agente de estación de ferrocarril y de Selma Anderson. Fue criada por una madrastra abusiva. Siempre soñó con escapar a Hollywood y comenzó a probar suerte como cantante cerca de su casa en una estación de radio en Fargo, cuyo director de programación la rebautizó Peggy Lee. Gira por varias ciudades hasta que cantando en el Buttery Room de Chicago se produce el milagro: a sus veintiún años la escucha nada menos que Benny Goodman quien le ofrece el puesto dejado por Helen Forrest e inicia una gira por Estados Unidos que la lleva a una temprana fama grabando el primero de tantos hits de su carrera: “Why don`t you do right”, el 27 de julio de 1942, y vende más de un millón de copias.

En 1943 se casa con el guitarrista de Goodman, Dave Barbour, el primero de sus cuatro matrimonios terminados en sendos divorcios.

Lee comienza su larga asociación con el sello de Capitol Records en 1944 (dura hasta 1972) con un período en Decca entre en 1952-57. Despliega su veta de autora de canciones conjuntamente con su marido Dave, creando grandes éxitos como “It`s a good day” y “Mañana”, que llegan a la cifra de de más de dos millones de copias vendidas. Comienza su relación con el cine y es la autora del tema musical de “Johnny Guitar”, film de 1954 dirigido por Nicholas Ray y protagonizado por Joan Crawford. En 1955 pone su voz y sus canciones para el clásico de Walt Disney “Lady and the Tramp”, y en ese mismo año llega a la nominación al Oscar como mejor actriz de reparto con su interpretación de una alcohólica cantante de blues en el film “Pete Kelly`s Blues” (“La taberna del mal”) dirigida por Jack Webb. Luego, en los ´60, su grabación de “Fever”, el mayor éxito de su carrera, hace que sea considerada el equivalente femenino de la superestrella Frank Sinatra, tanto por su popularidad como por su prolífica producción discográfica. Siempre fue una auténtica profesional: en la meticulosa elección de su repertorio, en la exacta precisión de sus presentaciones y en el particular cuidado de su imagen, superando las vicisitudes de su vida afectiva y su salud. Sufrió de diabetes y de recurrentes neumonías que la llevaron a ir de club en club con un tubo de oxígeno; al igual que su predecesora Lee Wiley, una caída la dejó temporalmente ciega.

Hoy es recordada y apreciada por las nuevas cantantes. ¿Un ejemplo? k.d.Lang.

Muere a los ochenta y un años de un ataque cardíaco, el 21 de enero de 2006 en su casa de Bel Air, California.

Discografía:

1- Peggy Lee-Benny Goodman, The Complete Recordings

2- The very best of Peggy Lee.

3) Anita O`Day

Sin duda una de las más grandes cantantes de jazz, a secas. En el paraíso de los músicos se ha formado un cuarteto celestial: Ella, Sarah, Billie y Anita.

Nació como Anita Belle Colton, el 18 de diciembre de 1919 en Chicago, Illinois (otros ubican su nacimiento el 18 de octubre de 1919 en Kansas City, Missouri). De todos modos se cría en la pobreza en Chicago y sobrevive a los años de la depresión actuando en las populares maratones de baile maravillosamente descriptas por Horace McCoy en “¿Acaso no matan a los caballos?” y que servían de válvula de escape a la mayoría de los norteamericanos llevados a la miseria por el crack de Wall Street (¿quién estará cantado en estos días?). Fue en ese tiempo en el que adoptó su nombre artístico, ella misma confiesa que su elección tuvo que ver con que en el argot O`Day significa guita, que era lo que ella quería obtener.

Y aquí las historias vuelven a cruzarse, es rechazada por Benny Goodman que prefiere a Peggy Lee, así que en ese mismo año de 1941 se une a la orquesta de Gene Krupa que contaba con el gran trompetista y cantante Roy Eldridge, que sorprende al público y crítica a través de la química que logra con Anita, coprotagonizando con “Left me off uptown” uno de los primeros duetos interraciales de la historia. Ese mismo año la revista Down Beat la nomina “Nueva estrella del año” y el año siguiente la coloca en el top five de las cantantes de Big Bands.

En 1943 se casa y deja la banda de Krupa ya que éste va preso por posesión de drogas. Se muda a California y recala en la orquesta de Stan Kenton donde vuelve a relumbrar. En 1945 retorna a la banda de Krupa que contaba entre otros con el maravilloso pianista Dodo Marmarosa y el clarinetista Buddy De Franco. En los 50 comienza su carrera como solista y firma para el nuevo sello de jazz Verve, bajo la producción de Norman Granz, allí graba estupendos discos.

Mientras tanto, la vida de Anita era un huracán incontrolable de drogas, alcohol, matrimonios, abortos y divorcios. Estuvo presa en 1947 y en 1952, cuando su adicción a la heroína casi le cuesta la vida; realizó un tratamiento de rehabilitación en los ´60, gracias al cual pudo continuar con su carrera, por la que nadie daba un centavo. De hecho, siguió cantando hasta los ochenta y seis años (drama con final feliz, a diferencia de Billie). Muere el 23 de noviembre de 2005, en Los Ángeles, a raíz de una neumonía.

Dejo a Anita con una imagen: la de su vestido acampanado y su capelina en el Festival de Jazz de Newport de 1958, preservada en el famoso documental “Jazz en una noche de verano”.

Sin el rango de voz de Sarah, ni el scat inimitable de Ella, ni la intensidad emocional de Billie, su contagioso sentido del swing la coloca entre las grandes.

Discografía:

1- Anita O´Day with Gene Krupa

2- Anita swings Cole Porter.

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